Una imagen mediocre puede ser tolerada por el público si transmite sensaciones. La exigencia con el sonido tiene un margen de tolerancia muy estrecho.
El peso de la voz, la música a medida y el sonido natural en la banda sonora
La necesidad de explicar al observador, no conocedor de la biología de una especie, lo que está viendo obliga a un narrador a declamar textos cortos, bien construidos, que se intercala con el sonido natural y la música. Podemos verlo en películas recientes como Guadalquivir, Cantábrico, Dehesa de Wandanatura o Barbacana, Wilmed de ACAJÚ.
El equilibrio es complicado. Se tiende a dar peso a la narración y a la exaltación con música, de los momentos culminantes. Consideramos que debería darse prioridad a los sonidos naturales.